Aurora Pons

*>*: Aurora, es un  gran privilegi per a mi poder seure al seu costat. M’agradaria que ens expliqués com va ser que es va fer ballarina.

Antes quisiera pedir disculpas, però creo que me voy a expresar mucho mejor en castellano. Hace mucho tiempo que no tengo la oportunidad de hablar en catalán.

 

*>* Fem una cosa. Comencem en castellà i quan li vingui de gust segueixi en català. Li sembla?

Ah, pués si.[somriu divertida]

 

*>*: perquè ballarina.

Yo nací el diez y la Guerra Civil estalló el 18 de julio. Yo sé que mi familia, cuando se reunían para cenar me ponían encima de la mesa, y entre antiaéreo y antiaéreo, me cantaban y me bailaban para que yo me distrajera. O sea,  que yo creo que mi afición es casi desde que nací. Y claro, a medida que me iba sosteniendo, iba haciendo más cosas, pero de pequeñita eh? para divertir un poco a mi familia, que así se distraían conmigo de todas las penurias que  pasaban. Así que,  creo que ellos sin darse cuenta, me inculcaron la danza. Ellos me llamaban  la “pequeñita descarada”.

 

*>*: i mes tart va decidir anar a estudiar….

Bueno, claro, cuando ya se acabaron  todas aquellas historias. Mi padre no quería de ninguna manera. En aquella época ser bailarina era un problema. Entonces se pasaba muy mal porque las bailarinas teníamos una fama tremenda y mi padre no quería ni oír hoblar del tema: -No quiero saber nada del baile! decía. Entonces, a escondidas de él, a los diez años, mi madre me llevó al Instituto del Teatro. Allí estaban Magrinyà* y María de Ávila. Me hicieron una prueba de improvisación, otra de reflejos y un dictado, eso sí que me quedó grabado, ¡hacer un dictado…! Parece ser que   cuando el Magrinyà me vio en la prueba le gustó como lo hacia, o  vio que había una posibilidad de sacar algo de mí, porque yo no bailaba, simplemente lo que  hacía eran movimientos. La entrada era a los once años y yo entré a los diez, però Magrinyà dijo que lo arreglaría y hicieron trampa. Nos llamó al cabo de poco tiempo diciéndonos que ya estaba todo en orden.

 

*>*: Va ser una sort que la seva mare la portés directament a l’Institut del Teatre….

Mi mamá y mis tres hermanas me ayudaron muchísimo. Yo bailaba todo el día en casa. Bueno, bailaba… Aquí tengo una foto de la primera vez que me subí a unas –puntas- que me habían regalado por Reyes [ens ensenya la fotografia amb un gran somriure], ¡cuando yo todavía no sabia nada! Pero, fíjate ¡estaba tan bien colocada! Es que ni yo misma me lo puedo creer cuando  me veo. Había una intuición. Fuerte.

Y bueno, como que mi padre no quería, aguantamos el secreto durante todo el tiempo que estuve en el Instituto, que fueron tres años, y no sé como, en el último curso, mi padre se entero  y entonces fue un problema, porque él seguía diciendo que no. Tanto,  y tanto, mis hermanas y mi madre le suplicaron “Déjala, déjala”, que entonces él me dijo – Bueno, vamos a hacer una cosa: tú te examinas hoy y yo voy a ver el examen, (porque el examen final era de puertas abiertas) y si cuando llegas a casa ves tu ropa en el suelo es que no te doy permiso para que lo hagas. O sea, tu carrera se termina ahí.

 

*>*: Deu ni do! es va trobar amb una forta oposició del seu pare.

Si, toda, pero yo me refugiaba en mis hermanas y en mi madre. En el examen estaban: Magrinyà, Charo Contreras y también la Sra. Rusca*, y no se ni como lo hice,  porque además del examen, tenia los nervios de saber que estaba ahí mi padre y que a lo mejor cuando yo llegara a casa me encontraría con un problema… No se como, pero me dieron un sobresaliente y una mención honorífica!

 

*>*: Ho va fer molt be!

Así parece. Terminamos el examen y toda la parafernalia que se organizaba. El camino del Instituto a mi casa no es muy largo. Yo vivía en Vía Layetana esquina Consejo de Ciento y esto estaba en la calle Elisabets, tocando a la  Plaza Cataluña. Tenía un miedo horroroso a subir a mi casa, pero bueno, subí y me encontré a mi padre sentado en un sillón en el hall y yo, que me sentía como una ratita, cuando vi su expresión pensé: “Ya la hemos “fastidiao”. Ya estoy perdida” -Ven, ven, me dijo [fa una senyal amb el dit index de la mà]. Y entonces vi que no había ropa en el suelo. Buena señal. Y me dice:

Tenemos que hablar, pero muy en serio. Yo creo que tú  vas a poder ser alguien en esta profesión, pero sólo te digo una cosa: si lo haces, hazlo bien, si no, déjalo. Solo quiero una cosa: que no seas igual que todo el mundo.

Y así empecé.

 

*>*: Vostè creu que ell sabia del que estava parlant? Coneixia el món de la dansa?

Conocía el mundo artístico, porque mi padre había sido empresario de teatros en Barcelona. El conocía muy bien  el ambiente y por eso no quería que yo bailara, pero finalmente dijo qué sí, que “adelante”, ahora, me dejó muy claro  que él nunca iría a verme. Mi madre decía: -Es que se pone muy nervioso.

 

*>*: Si no conto malament, vostè es gradua a l’Institut del Teatre als 13 anys.

Si, y al  año siguiente entré en la escuela particular del maestro Magrinyà, y al mismo tiempo empecé como ayudante suya para dar las clases a los pequeños. Se lo agradecí toda la vida,  porque yo he tenido un bagaje diferente al de otras bailarinas que han bailado y luego han enseñado. Yo lo he hecho a la vez. Estuve muy bien guiada por él, porque yo daba la clase y él estaba viéndola. Cuando se acababa, si había algo que no le gustaba me llamaba y decía – No, mira, tienes que enfocarlo de esta manera, ó tienes que enfocarlo de esta otra. O sea, que me enseñó muchísimo, y yo acepté este reto. Fue sencillo. Al poco tiempo entré en el Liceo haciendo los enanitos de Fausto, los esclavos y los negritos de Aida, los amorcillos en la bacanal de Tannhäuser,  era una niña. A los catorce años fui solista y a los quince primera bailarina,  Y fué  entonces  cuando ya bailé de pareja con el maestro Magrinyà.

 

*>*:Com recorda aquesta experiència? Als 15 anys ballar amb el ballarí estrella del Liceu, i a sobre, el seu propi mestre!  

La responsabilidad era increíble y además todo era muy difícil de soportar porque claro, las primeras bailarinas que había, Alejandra Dimina*, Maruja Blanco* y Romana Uttini*, eran todas  unas mujeres y yo era como un ratón[ s’encongeix tota ella]. Hubo un poquito  de celos y envidias, envidias tontas, porque yo era una niña y no podía hacer sombra a nadie, además era Magrinyà que  decía que me necesitaba para bailar con él de pareja. Se formó la compañía de Els Ballets de Barcelona*, i el maestro bailaba en los dos sitios.  En la compañía se trabajaba tarde y noche, y claro, Magrinyà bailaba las dos funciones seguidas. Entonces, para no cansarse como se cansaba, quería una niña a la cual pudiera manejar con facilidad. O sea que,  yo trabajaba por la tarde y para él era como un calentamiento, y luego, por la noche bailaba con las estrellas.  

 

*>*: Com recorda els assajos, les clases… la vida dins del Liceu?

Maravilloso.

 

*>*: espliquins com era la seva vida quotidiana llavors?

Bueno, mi vida era como la de toda la compañía. Empezábamos  a las nueve de la mañana, en el aula que había en el tercer sótano, no había más que ésta y otra aula,  donde se vestían las personas que hacían de mimos y de extras. Hacíamos una clase de hora y media, nos daban 20 minutos para tomar algo y luego estábamos hasta las dos o las tres de la tarde. ensayando. Depende de las óperas que se hacían y del trabajo que había. Y claro, yo entonces hacía todo esto y luego, cuando se terminaba, tomaba un bocadillo y me iba al estudio de Magrinyà a dar las clases, porque a veces él  se tenía que quedar en el Liceo con unos y con otros, y entonces me tocaba a mi  ir al estudio, que estava en la calle Petritxol, y no me gustaba nada. Lo odiaba. Me hacía trabajar mucho.

 

*>*: Una jornada molt llarga, i els dies que hi havia funció?

Bueno, imagínate!. A veces, cuando me iba a mi casa cogía el metro y llevaba los zapatos en la mano porque no podía soportarlos, de las ampollas que tenía en los pies [ se’ls acaricia amb molta cura]. Descalza, por la noche, en el metro  y sin ninguna clase de vergüenza ni miedo. Después, al cabo de los años, pienso ¿Cómo podía? ¡En esa época, una niña descalza como si fuera una gitana!, con todos mis respetos hacia los gitanos. Cuando llegaba a casa me ponía los zapatos en la portería, y luego, subía.

 

*>*: per si cas la renyaven?

Claro,¡no lo podían saber! Pero a pesar de todo el trabajo, yo estaba contenta, ¡tan feliz!  Creo que dentro de mi trayectoria artística, estos han sido los años más felices de mi vida, porque además, entre compañeras ha habido cariño… también celos, pero eran unos celos sin consecuencias. Éramos muchas, Asunción Aguadé, Cristina Guinjoan  y cincuenta nombres así. Todas formábamos un grupo y muchas veces bailábamos por la Gran Vía, por la Rambla, como locas! En aquella época aquello era una cosa, que no era normal, claro.

 

*>*: Be, és que els bailarins  no som una raça  gaire normal…

No lo somos. Yo todavía aunque no baile, sigo siendo bailarina y muy adentro.

 

*>*: Aurora, parlem del mestre Magrinyà.

Para mí fue como otro padre. Lo que él decía iba a misa, pero no era dictatorial, al contrario, era bastante humano, aunque a veces se pasaba porque, por ejemplo,  tenías un esguince o cualquier cosa y se preocupaba por ti -¿Te duele? ¡Quítate, quítate! No lo hagas que te harás más daño, no lo hagas…¡ Quítate las –puntas-!. Que lo haga “fulanita”. Y yo -¡Ni hablar! Las –puntas- no se quitan.

 

*>*: Per què, era com una amenaça?

Muy velada, muy velada, pero me tocaba el amor propio y eso no me gustaba nada. Pero la verdad es que era muy cariñoso.

 

*>*: quan els teus companys del Ballet del Liceu parlan d’ell, remarquen la seva innata qualitat per descobrir talents, i la seva generositat amb ells.

Eso es verdad. A mí me pasó, porque como mi padre no quería que yo bailara, en casa  no había dinero para pagar las clases, y entonces mi madre  le dijo: – Mire maestro, lo siento mucho pero…. Le explicó el panorama y le respondió: -No se preocupe mujer, no se preocupe. Usted déjela que venga todos los días a las clases. Pero que venga todos los días. Y entonces, a medida que fue pasando el tiempo, ya empecé a dar clases por la tarde en su estudio, y así, él no pagaba ninguna maestra de fuera. Era como un toma y daca.

 

*>*: de quina coreografia te més bon record? Amb quina va gaudir més?

No sé, porque las óperas tienen  ballets preciosos, que ahora los cortan y los quitan. Debe ser por eso que dicen que no ha habido nunca un ballet en el Liceo, según ellos, claro. [fa referencia a les declaracions de la Sra. Cullel, directora del Liceu en el moment de l’entrevista]. Pues Romeo y Julieta de Gounod fue uno de los ballets que yo hacía muy a gusto, pero también Aida,  La Giocconda, y más, La Fuerza del Destino, Otelo, que tenía un ballet precioso, y  bueno, todas.

 

*>*: I a part,  hi havien ballets com Los Cinco Continentes.

Sí, Los Tapices de Goya, que  los montó para Els Ballets de Barcelona. En Los Tapices de Goya bailaba  La Maja y los Embozados.

 

*>*: ¿Y los recuerda todavía?

Sí. Pese a que en este momento la memoria me empieza a fallar, con  lo de antes hay como una lucecita que me dice “Oye, que esto yo lo bailaba”. Los Embozados, los hacia con él y con tres chicos más, y tocábamos los palillos [l’altre nom que se li dona a la castanyola].  Y lo recuerdo con mucho amor.  

 

*>*: En aquella època, a Barcelona, els ballarins es formaven en molts camps diferents.

Hemos tenido una suerte grandísima. Aprendí  a bailar muchas cosas distintas, ¡menos el -flamenco-, en el que parecía una inglesa!, con esto no podía, pero me sentía muy bién con el -español-, el folklore, el –contemporáneo- también,  un poquito, ya que entonces  Magrinyà montaba ballets un poco más modernos que los de la época. Y por supuesto, el -ballet clásico-. Me lo pasaba bomba. Era maravilloso. Claro, éramos muy jovencitos y no teníamos tiempo de ir con otro grupo de amigos, para arriba y para abajo. Siempre estabas enfocada en lo mismo, en bailar ¿no?  Pero ¡qué bien, qué bien!

 

*>*: Ballar, ocupa tot el temps, oi?

Todo el tiempo. Yo empecé a estudiar la guitarra clásica y un poquito de piano, para contentar a mi madre, y estuve en la escuela municipal tomando clase, pero lo tuve que dejar porque era imposible. No habían horas.

 

*>*: Anécdotes…?

Hay un anécdota que no se me olvidará nunca, porque en mi vida no he llorado tanto como en ese día. Resulta que se estrenaba La Bacanal de Fausto y la chica que lo hacía, que era Alejandra Dimina*, enfermó el día del ensayo general, con unas fiebres tremendas. En el ensayo de la mañana se repasaba, y el ensayo general empezaba a las siete de la tarde. Magrinyà me dice: -Tienes que bailar la variación del Fausto, y claro, como yo era la ratita que me lo aprendía todo! Y yo,  ¡con una ilusión por dentro! [amb una expressió radiant als ulls],  me  hacia la tonta y le decía: – ¡maestro, por favor¡ . Bueno. Pues estuvimos toda la mañana los dos encerrados en el estudio con la dichosa variación, porque la otra chica estaba que no se tenía de pie. Hago  el ensayo general y luego,  al día siguiente, cuando ya me habían arreglado el tutú y ya estaba yo maquillándome, (bueno en esa época todavía me maquillaba mi hermana), veo aparecer a Dimina envuelta en una manta, acompañada de  otras dos bailarinas.  ¡Ay, qué disgusto! Me destrozó la vida. ¡Cómo lloraba!  Magrinyà decía: -No llores,  ya tendrás muchas ocasiones. Esto fortalece. Vinga, vinga, no siguis tonta!  y yo, llorando. ¡Habia hecho  un esfuerzo tan grande¡ fue un esfuerzo tremendo.

 

*>*: I,  Alejandra Dimina, com va aconseguir ballar?

No podía. Se caía por todas partes la pobre.  Hombre, tenía un febrón que necesitó pintarse muy bien para que no le vieran la cara que llevaba, y le dijo al maestro que sí, que podía bailar y que no consentía que “esa pequeña” saliera al escenario con su variación, y que además, que yo no estaba preparada. Y nada, bailó ella, digamos,  bailó entre comillas.

 

*>*: I després de la decepció?

Rosita Segovia*, primera bailarina entonces, tenia que bailar El Vuelo del Moscardón, pero ella era bailarina de español y, claro, no quedaba muy bien con  unas mallas y imitando el vuelo de un moscardón, como una loca por el escenario corriendo para arriba y para abajo. Entonces el maestro prefirió que lo hiciera yo, y me hizo bailar sola. Recuerdo que  estaban todos   los del Coro del Liceo animándome,  ¡más ricos!: -¡Venga Aurora, venga que tú puedes! Figura que la historia pasa en una taberna rusa, con mesas i sillas… y yo, ¡con un miedo en el cuerpo!  tenía que subirme encima del –attrezzo- como un moscardón: primero aquí, ahora allí, abajo, arriba. Y como yo siempre he sido muy ágil, muy ágil, se ve que, al Coro, eso les llamó la atención .

 

*>*: Com era la relació entre el Cor, l’Orquestra i el Ballet?

Muy bien, muy bien. No había ningún problema. Convivíamos en los ensayos. Pasaba una cosa muy curiosa. Cuando  tenía el tiempo de descanso, entre la clase de la mañana a la tarde,  me tomaba mi bocadillo y me iba a la sala, me sentaba y veía los ensayos del Coro y de la Orquesta. Había una cosa cordial entre ellos y yo, pero que se puede hacer extensible también a todos mis  compañeros. Lo que pasa es que les hacía mucha gracia que, a una niña tan joven, con catorce años, le pudiera interesar el montaje de una puerta. Me atraía el trabajo de la escenografía, y decía: -¡Qué bonitos lo montajes! ¿Por qué habéis puesto esto aquí, o… esto allà?. Yo pensaba entre mí, “voy a ver, a enterarme”, para mi era natural, como cuando tenía que repasar los bailes y Magrinyà no tenía tiempo para mi,  y me decía:

-Tú, “apanyat”.

 

*>*: Però això demostra una confiança absoluta!

Me tenía una confianza absoluta y yo no le defraudé nunca. Estoy contenta porque tengo muy buenos recuerdos, y él también se llevó  buenos recuerdos míos. Fue tan bonito que me parece como una película.

 

*>*: A mi m’han explicat que vostè ballava maravellosament be.

No, no sé yo. De eso no estoy tan segura, lo que si es cierto es que  ha habido en mi interior algo que no podría explicar. Ahora,  puede que, a lo mejor, todo lo que hacía no siempre era lo que el maestro quería. Él me quería mucho, pero me dejaba muy sola, y entonces muchas veces yo le decía:

Mestre,  sisplau,  miri’m con ho faig, corregeixi’m aquest pas! [ comença a fer servir el seu català]

-Que no, tu queda’t i  després ves a l’escenari.

I quan se n’anava tothom,  i no hi quedava cap tramoista ni ningú, perquè tots se n’anaven,  em  deixaven posat un llum a l’escenari, la llum de “ensayo”. i aleshores jo em quedava allà i repassava els balls, perquè l’escenari era  amb molta baixada i la sala d’assaig era plana. Hi havia molta diferència entre estudiar i practicar a baix a la sala i després, pujar a l’escenari i trobar-te amb un pendent que canviava els eixos, els girs i els salts.

 

*>*: Parlem de la senyora Conxita*?

Ai la senyora Conxita! Molt bona dona. Molt de caràcter. El que passa és que ella tenia una vida personal molt dura, i aleshores el seu caràcter s’havia format molt “rústic”, que en diria jo.  El mestre no podia fer res que no hi fos la Conxita. I els muntatges els feia amb ella, però no amb ella i amb els ballarins, sino amb ella i  amb mongetes, sí,  mongetes de menjar [es refereix a mongetes seques].

 

*>*: Però,  expliqui’ns  una mica més això de les mongetes, sisplau.

El mestre, quan havia de fer una coreografia, la feia a casa seva, i muntava  dibuixos amb mongetes: “Tres aquí. No, tres, no: quatre i una sola. A veure aquesta mongeta?… està fora de lloc!”. Doncs ells tres, ell, la Conxita, i el seu germà Isidro,  treballaven així.

 

*>*: Això, encara no m’ho havia explicat ningú.

Potser no se’n recorden o potser jo hi tenia més tracte. Jo vaig passar més temps amb ell que les altres noies. Llavors, tenia una espècie de taula i en aquella taula ell era feliç.  Amb les mongetes, que eren les seves ballarines, és clar.

 

*>*: I cada mongeta tenia un nom o no?

No. No tenien nom les mongetes. Despersonalitzades totalment! [ riem les dues]. Aleshores no hi havia els mètodes de coreografia que han sortit després, i fent-ho així,   ell ho veia clar. I d’aquesta manera va crear coreografies dificilíssimes.

 

*>*: Aurora, vostè entra al Liceu, puja a solista, i es converteix en primera ballarina, i després?

Vaig marxar del Liceu per anar-me’n a Bulgària, a treballar amb  la Companyia de Ballet Clàssic de Bulgària.

 

*>*: I el mestre va tenir un disgust!

Un disgust. però el que no li va agradar va ser quan em vaig casar.

 

*>*: abans o després de Bulgària?

No, ja estava casada quan vaig anar a Bulgària.  I abans em van donar la medalla d’or del Gran Teatre del Liceu. Era la primera vegada que es donava a una ballarina, fins llavors només era per a cantants !

 

*>*: Aquesta condecoració té una història molt important. I tu vas ser la primera ballarina que la va tenir. És fantàstic!

La meva vida artística és fantàstica. Tinc una anècdota,  te l’explico?

 

*>*: expliqui’ns, expliqui’ns.

Amb Els Ballets de Barcelona* vàrem sortir a l’extranger. Aleshores hi havia la Rosita Segovia* de primera ballarina i jo encara era al cos de ball, deuria tenir uns catorze anys o així.. Érem a Paris, al Théatre de la Porte Saint Martin . En el Teatre hi havia la Compañía del Marqués de Cuevas*, va coincidir que ells acabaven les actuacions i nosaltres debutàvem. Jo vaig anar-hi un matí. Miro, i no hi havia ningú a l’escenari, i bé, pujo a l’escenari i em poso a assajar. Em faig una classe d’escalfament, i començo a saltar com una cabra [ gesticula amb les mans com si focin els peus] i, de cop apareix un noi, així com una mosqueta, igual que jo, i em diu en francès: – Li molesta que comparteixi l’escenari amb vostè? – No, a mi no. Al cap d’una estona, de sobte,  veig el Magrinyà vermell com un tomàquet. “Què li passa?”. S’acosta desesperat, i li diu:

Excuse me, Excuse me./ Perdoni’m, perdoni’m.

Llavors es gira cap a mi, i em diu: -Què hi fas tu aquí?

-Jo, com que no hi havia ningú m’he posat a assajar, i aquest noi m’ha dit que si no m’importava…

-Que no saps qui és aquest noi? És el Serge Golovine*, maca, de la companyia del Marqués de Cuevas!

 

*>*: O sigui que estaves compartint l’escenari amb un primera figura mundial, sense saber-ho! [riem les dues, sorollosament].

Què me’n diu de Bulgària?

El Ballet de Bulgària estava al Liceu, i aleshores jo vaig anar a fer classes amb ells, igual que feia amb totes les altres companyies que venien. Un dels mestres em va dir “Tenim programada una gira, a vostè li agradaria treballar amb nosaltres com a ballarina invitada? “¿Cómo le voy a decir que no? Pues claro que sí”.  Vaig anar-hi, i vaig fer la gira.  Viatjar a Bulgària era un problema, perquè aquí no donaven els passaports, havies d’anar a França i allà et feien un visat  especial per entrar als països  de l’Est . Vaig marxar sola. Vint-i-dos anys.  Havia de fer un transbordament a París, i quan ho recordo, em pregunto com vaig tenir el  valor d’anar-me’n sola, amunt i avall, amb els temps que corrien i lo jove que era jo, per aquella època! Bé, el cas és que havien  de fer-me aquest visat a Paris. Me’l donen, agafo l’avió i arribo a Sofia. Quan vaig baixar de l’avió em vaig trobar que  hi havia tot de militars amb les metralletes, i jo amb les -puntes- a la mà! [ho explica molt divertida]. Havíem quedat  què em vindrien a buscar, però no va venir ningú. Em vaig quedar com un pollet [ fa el gest d’amagar el cap entre les espatlles], allà asseguda a sobre de uns taulons de fusta horrorosos, esperant al qui m’havia de portar a l’hotel. Això és fàcil d’explicar ara, però ho vaig passar molt malament, amb molta por. Finalment, no em va passar res perquè al cap d’una estona, llarga,  em van venir a buscar i em van portar a l’hotel.  Aleshores tot va anar be, vam fer la gira per diferents llocs, tots amb escenaris a l’aire lliure, molt bonics per cert. Llavors, un dia, de cop i sense avisar, vam patir un terratrèmol, a Sofia mateix. Una nit estàvem a l’hotel i vaig sentir com un soroll,  com quan passen els vagons del tren pels túnels. Així ho vaig sentir jo. Tremolava tot [ ho demostra amb les mans ]. Em vaig aixecar, vaig treure el cap per la finestra, vaig veure que no passava res, vaig tornar-la a tancar i em vaig tornar al llit. Sense donar-li cap importància. I al cap d’una setmana, estan de gira a Escopia, just a la frontera de Bulgària, en vam tenir un altre, però aquesta vegada va ser molt fort. Van morir tres nois, ballarins  de la companyia [ la cara li ha canviat per complert].  Es va obrir tot. La porta de la meva habitació, i les finestres es van  rebentar. No podies caminar. El llit es passejava per l’habitació. Era horrible. I saps què vaig pensar? : “ Quina tonteria!, m’he vingut a morir aquí”. De seguida va venir la noia que m’havien posat de traductora: ”No te preocupes, por favor ponte en la esquina de la habitación. ¡No bajes las escaleras, no bajes las escaleras!” perquè s’estava enfonsant tot. La por va venir després, perquè quan ho estás  passant,  tens tanta feina per fer, que no… Va morir molta gent. Els tres nois de la companyia es van espantar tant que es van llençar per la finestra. Portàvem només dos mesos de gira,  i llavors van decidir de suspendre les funcions que quedaven per fer. Ah! [ exclamació amb pena] I jo  vaig tornar a Barcelona amb el meu marit. I  resulta que, per si fos poc el que m’havia passat, en el viatge de tornada havia de fer transbordament a Viena,  i aleshores,  quan ja estàvem arribant a Àustria ens diuen:

Pónganse los salvavidas y coloquen  la cabeza así.[ fent el gest de doblegar-se sobre els genolls] Vamos a intentar  aterrizar, pero hay una rueda que no ha salido. Ustedes tranquilos porque no va a pasar nada” ¿?, I jo,  mirant per la finestra. Hi havia tantes ambulàncies com vulguis a la pista d’aterratge! I estava tota plena d’aquella escuma contra els incendis! Imaginat! La primera vegada que surto per aquests mons i em trobo amb tots aquest panorames…. Però clar,  si no m’hagués arriscat, no haguera fet res.

 

*>*: Què ha significat per a tu estar en el Gran Teatre del Liceu, i després ballar a la companyia de Bulgària?

Per a mi va ser una cosa extraordinària.

En el Liceu, quan tu erets a l’escenari i s’aixecava aquell teló…. i veies aquell silenci de la gent…. que no senties res [ho explica abaixant la veu, fins que xiuxiuexa]. Feia una impressió!

Quan el van fer nou em van convidar a anar-hi, i un dels empleats em va portar a dalt de l’escenari i em va aixecar el teló, perquè veiés el Liceu nou. Això sí que m’emociona, perquè aquest teatre era com casa meva. Vaig tenir la sort que quan es va cremar, tan  el Ballet Nacional de España*, com la Compañia Nacional de Danza*, dels quals jo era una de les co-directores,  ja havien passat per Barcelona.

 

*>*: De retorn a Espanya, va anar un altre cop al Teatre del Liceu?

El mestre estava molt enfadat perquè me n’havia anat a un país comunista. Vaig patir un impàs.

*>*:  I aquest impàs on et va portar?

Doncs em va portar, primer a divorciar-me, i després a moure’m cap a aquí,  a Madrid, invitada per l’Antonio*, el ballarí més meravellós de la història, i després vaig estar invitada per Luisillo*, per Pilar López*, i per Ángel Aguilar*, i més tard va venir la meva etapa com a  directora de   les  dues  nacionals: Compañía  Nacional de Danza i Ballet Nacional de España. Ah! I també vaig treballar amb Antonio Gades*.

 

*>*: Dansa espanyola. Deixes les puntes?

Totalment.

 

*>*: Perquè hi havia aquestes oportunitats o perquè vares decidir-ho així?

Perquè hi havia aquestes oportunitats. No hi havia una altra manera. O hi ets o no hi ets. Vaig  ballar amb els Festivals d’Espanya* que muntava José Tamayo*, i que era un dels grands de l’escena. I entremig de tot això, vaig conèixer a Antonio Salas, el meu marit,  con quien nos conocimos hace cuarenta y dos años.

 

*>*: Endavant Antonio.

ANTONIO SALAS: Si,  bailando las  Antologías de la Zarzuela, cuando estábamos  con el ballet de Luisillo. Trabajamos juntos con Pilar Lòpez. Trabajar con Pilar era muy especial. Ella escogía muy bien a todos los componentes de su compañía. Para trabajar con ella habías de tener alguna cosa que te hiciera especial. Escogía a la persona y escogía al personaje. Después también trabajamos juntos en el Ballet Nacional, y a partir de aquí, pues toda la vida.. Hubo una época en que la danza estaba en un momento maravilloso, y entonces, optamos por comprar un local y pusimos nuestro estudio. La cosa fue muy bien.  

AURORA Para mí fue un cambio. Debo decir que él se encargó de llevar la escuela, porque yo tuve que pasar oposiciones para poder estar en el Real Conservatorio de danza de Madrid. Ahora  soy catedrática del Conservatorio.  Estuve trabajando allí  ocho o nueve años, ¿no?  [consulta al seu marit]. Me jubilé, bueno, entre comillas, porque uno no se jubila mucho. Yo sigo todavía, porque somos así. Eres bailarín, te entregas y tu vida es esa.

 

*>*: Com  recordeu les gires en les que vareu estar treballant junts?

ANTONIO: Viajábamos, pero no tenía nada que ver a como se viaja ahora. Era mucho más duro, más complicado, con menos condiciones, teniendo que bailar en escenarios con tablas como si fueran  cajas de madera, mirando al suelo de reojo para no caer en los agujeros porque si se metía el pié allí, estabas perdido. Lo aguantábamos todo. Con tal de bailar, ¡todo!

 

*>*: Tot canvia, no és veritat?  aquesta vocació, segueix vigent?

ANTONIO: Pues esta vocación ahora ya no se vive nada. No hay nada. Eso no es vocación.

 

*>*: I aquest “nada” a què és refereix?

ELS DOS A L’HORA: En que no hay nada porque no tienes donde agarrarte. A parte,  la gente que tiene vocación es poquísima, cabe en los dedos de una mano, hay mucha mentira.

 

*>*: Mentida?

ANTONIO: Pues si, hay algunos bailarines que son personas especiales,  verdaderas, pero muchos confunden la vocación con divertirse y entonces, si  pensamos así, malo. “¡Ay, no, tanto trabajo! ¡Uy no! Mañana no cuentes conmigo porque tenemos que ir de party con menganita, fulanita y sotanita” No hay sacrificio, en general no es como antes. Antes  te matabas para que te cogieran y  cuando venía un coreógrafo, luchabas para ponerte delante, para que te viera y a ver si te pillaba; ahora vienen los coreógrafos y se esconden para que no los cojan para bailar. Claro, yo te hablo tomando como referencia  lo que yo conozco interiormente y a fondo, que es el Ballet Nacional de España.

 

*>*: Al voltan de l’any 1984 el Liceu va suprimir el cos de ball i, quasi simultàniament, la dansa contemporània, que ja havia sorgit amb força anys enrere, va fer una gran explosió creativa, i molt fructífera, que va perdurar  molts anys,  marcant una única tendència. Com a conseqüència, es va  deixar de banda el ballet clàssic. Vostès, coneixedors dels protocols i procediments oficials, què demanarien als responsables?

ANTONIO: Yo lo primero que pediría a Barcelona es que contrataran a Ángel Corella* [en el moment de l’entrevista, el Sr. Corella estava en negociacions per ubicar la seva escola-companyia a Sant Pere de Ribes]. Porque es el único que hay en estos momentos que hace cosas que valen la pena. Tiene talento y no lo ayudan por ningún lado. Ni aquí ni allí. ¿ por qué nuestros bailarines han de bailar por esos mundos de Dios? ¿Por qué tienen que emigrar? Ángel Corella nos puede devolver, poquito a poquito, al ballet clàsico. Los gobiernos hacen servir el  ya conocido tópico:  “No hay público para la danza clásica.”  Y sí lo hay. Es mentira. Resulta que viene  Corella al teatro Tívoli de Barcelona, y el teatro se hunde, porque  te pone los pelos de punta. ¡Claro que sí! Y cuando vienen compañías de ballet clásico reconocidas mundialmente, nunca quedan entradas. Vamos, que el clásico es un espectáculo maravilloso.

AURORA: Está claro que hay falta de voluntad política. Sí. Ellos tienen unos presupuestos para Nacho Duato, para el Nacional Español, pero para el clásico, mínimos. A nivel nacional, me refiero.

*>*: Vostè que ha ballat al Liceu, Aurora, com ho veu això de què el Teatre no tingui una companyia de dansa?

Nosaltres treballavem tres messos, i fora. Doncs penso que ara estem pitjor, perquè ara no tenim ni això. Com s’ha de dir? Com s’ha d’explicar que un teatre d’òpera, com a tot arreu, ha de tenir una companyia de dansa? Penso que es increïble,   i que és una tonteria. Una pena.  Un despropòsit.[el seu tó, per primera vegada, és vehement i clarament disgustat]

 

*>*: Una pregunta més. Pels que no hem viscut Els Ballets de Barcelona, i les primeres èpoques del Ballet del Liceu, com era la seva qualitat artística en relació al món exterior?

ELS DOS A L’HORA: Pues estaba bien y había gente que bailaba “muy bien” y además con una versatilidad tremenda, porque se bailaba de todo: clásico, español, escuela bolera, y también flamenco. Yo creo que en su momento fue una cosa importante, aunque tampoco le dieron la importancia que realmente tenía.

No sé por qué los españoles somos así. Dicen “Ah, sí, los Ballets de Barcelona”, pero, ¡caray! estubieron allí y parece como si no hubieran existido. O sea, que me refiero a que el problema es el mismo, el público es receptivo, pero a la hora de apoyar, el que ha de ser receptivo, no lo es. Royal Ballet, Margot Fontaine… como muy bien dice nuestro amigo y compañero Juan Sánchez:  “la diferencia es que en Inglaterra la tradición se apoyó y se perpetuó y en cambio aquí se olvidó” y aquí está la gran diferencia, de haber crecido, ahora tendríamos…

 

*>*: Us agraeixo als dos,  Aurora y Antonio perquè ha estat un privilegi per mi conèixer-vos de la vora i compartir una part, molt important, de la vostra vida. Moltes gràcies.

ELS DOS A L’HORA: Ha sido un placer tenerte en casa, ha estat molt maco tornar a recordar-ho tot. M’ha fet molt feliç.

 

*** Tothom em diu “Has d’escriure un llibre Aurora, has d’escriure un llibre, perquè és una llàstima que amb tantes coses que pots explicar… però és que em fa mandra… [somriu]

 

*Entrevista realitzada el 17 de març de 2008

Margarita Cabero Moré


caberomore@gmail.com